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Sopa de letras
viernes, 4 de abril de 2014
El papel del lenguaje en las estrategias discursivas para fomentar la enseñanza-aprendizaje

Introducción
A lo largo de la historia, el docente ha venido siendo la piedra angular en el proceso de formación del alumno. Baste con evocar el método socrático, en donde el maestro, mediante preguntas, hacía que su discípulo descubriera los conocimientos que en él estaban ocultos. Cabe mencionar también, la Escuela Peripatética fundada por Aristóteles basada en la enseñanza “ambulante”, por los pasillos del Liceo en Atenas; ésta cobra relevancia en el sentido de ser un modelo de educación personalizada. Y se podría hacer un compendio mayor del papel del maestro en la historia; sin embargo, esta reflexión podría ser tema de debate en otro momento.
El foco de estos apartados se centra en el papel que cumple el lenguaje en aquella noble labor que ejerce el profesor en su tareas diarias; sobre todo, en la forma de re-direccionar el proceso de formación de los estudiantes, mediante la implementación de recursos didácticos necesarios en sus clases con el objetivo de encender la “chispa” del conocimiento en sus discípulos. Entonces, el lenguaje juega un papel significativo en el proceso de enseñanza-aprendizaje en la medida en que se fomente el uso de estrategias discursivas acordes para la formación de un ser idóneo, capaz de enfrentar retos que le depara su vida en sociedad; luego es primordial el punto de vista que el maestro tiene del lenguaje, así como del aprendizaje; es decir, de los actores del proceso educativo: profesor, alumno y entorno social, todos debidamente articulados con el único objetivo de propalar el conocimiento.
Fundamentos teóricos
El lenguaje. Es la herramienta eficaz para el logro de determinados propósitos puesto que está organizado de tal manera que permite la construcción de diversidad de significados puestos en escena en situaciones auténticas, concretas. Entonces, el lenguaje se convierte en aquel vehículo mediante el cual se puede alcanzar múltiples propósitos, siempre y cuando se utilicen en momentos adecuados y con fines pertinentes mediante dos caminos de acuerdo con Goodman “el lenguaje sencillo y el lenguaje complicado”. En cuanto al primero es natural, integral, tiene sentido, es interesante y relevante, tiene propósitos concretos, es accesible, evidencia poder por parte de quien lo utiliza, pero sobre todo, es de carácter social, dado que utiliza situaciones concretas y toma el contexto como referente. Ahora, respecto con el segundo, éste se torna difícil en cuanto se fragmenta, carece de sentido, es aburrido, no manifiesta interés, es irrelevante, le pertenece a otra persona, está fuera de contexto, no tiene valor social, no evidencia propósitos claros, carece de poder para ser utilizado.
Aquí vale la pena una auto-reflexión, nuestro examen interior, mediante cuestionamientos personales ¿Cuál es mi papel, respecto con el lenguaje como docente de lengua materna? ¿Tengo conocimiento claro sobre las funciones del lenguaje? ¿Cómo estoy orientando el proceso de formación del lenguaje? ¿Qué estrategias estoy utilizando, para orientar, con facilidad el lenguaje, con mis discentes? Las preguntas podrían ser infinitas. Sin embargo, la respuesta debe ser una sola: yo, como maestro, debo convertirme en aquel ser facilitador, partero, faro, alfarero, carpintero, quien visualiza, de una manera diáfana y concreta, los diferentes caminos que debe recorrer con sus alumnos, para propender por conocimientos claros, por saberes concretos, sin escatimar detalle alguno, incluso, convirtiéndose en aquel ser altruista que solo vela por el bienestar y progreso de sus estudiantes.
Entre las múltiples facultades del ser humano es de resaltar el intercambio de ideas y sentimientos, a través de la lengua y por medio del habla, ya sea oral o escrita, articulada o no. Aquí se evidencia el propósito natural del lenguaje, la comunicación de significados, mas no en una forma aislada, fragmentada, descontextualizada; pues, en el momento de expresar nuestras necesidades, experiencias, formas de aprender y demás, no lo hacemos despiezando el lenguaje, sino en forma integral; es decir, es flexible, no es dogmático, es sencillo, funcional, útil y, por tanto, práctico. Visto el lenguaje de esta manera, se convierte
en elemento integrador de todo proceso de enseñanza-aprendizaje dado que permite la innovación en la adquisición de procesos lingüísticos y pragmáticos, la interacción entre docente-estudiante, el uso de contextos, la dinamización en el aula.
Con base en la función comunicativa del lenguaje, el ser humano es dialógico por excelencia debido a su naturaleza afectiva, volitiva, cultural y social. Lo anterior permite vislumbrar dos caminos fundantes del lenguaje. En primera instancia, la relación lenguaje-hombre social, articulada con la cultura, que tiene que ver con sus modos de vida, costumbres, conocimientos y desempeño en diferentes campos del saber, dentro de estos, la docencia.
En esta articulación se evidencia la manera primigenia del lenguaje mediante la comunicación entre padres e hijos, hermanos, familiares, el vecindario, la calle, el parque, los centros comerciales, los diferentes medios de transporte; todo lo anterior evidencia las cualidades esenciales de la sociedad y la naturaleza del ser humano.
En segundo lugar, la relación lenguaje escuela, vista ésta, no como aquella mole de concreto inerme, sin vida ni calor humano, sino como el lugar en donde el maestro se convierte en elemento fundante, en propiciador, en motor, en intermediario para la trans-formación del hombre. Lo anterior permite evidenciar el factor social del lenguaje en donde se da la interacción entre el individuo y el medio en donde vive. Lo anterior se logra gracias al proceso educativo, que se convierte en faro para el logro de ciertos aspectos del lenguaje, básicos y necesarios, para la formación de un ser social. Entonces, es el maestro quien ejerce la mayor influencia sobre el entorno social.
Lo anterior permite evidenciar que el lenguaje puede ser estudiado, tanto al interior del ser, como desde el exterior del mismo. En palabras de Halliday “fenómenos inter-organismos e intra-organismos”. El primer caso permite estudiar la lengua como sistema social y el habla como proceso totalmente individual, dado que el ser humano tiene la capacidad de hablar, leer, escribir, escuchar, pensar, razonar, entender. Ahora y,
para tomar el segundo aspecto, lo anterior adquiere sentido en la medida en que existan otros seres semejantes a su alrededor, con quienes pueda inter-actuar, mediante ciertas reglas, convenciones, acuerdos, compromisos, deberes, obligaciones. Entre estos dos elementos existe una articulación o complementariedad: el ser humano, por naturaleza es dialógico, hecho que lo compromete con sus congéneres a adquirir un comportamiento acorde con las necesidades de la sociedad, mediante la puesta en escena de tres grandes dimensiones, a saber: (a) la cognoscitiva. Aquí el maestro tiene una cantera de estrategias para usar con sus estudiantes, dado que se pueden trabajar dos aspectos relevantes: la
comprensión y la interpretación de textos, (b) la afectivo-motivacional. Actitudes y valores como la puntualidad, la honestidad, el compañerismo, la modestia, el respeto, el deseo de hacer las cosas en una forma desinteresada y (c) la dimensión actitudinal. El maestro puede explorar varios caminos como el manejo de habilidades procedimentales, básicamente, para elaborar proyectos.
Lo anterior, se puede obtener mediante la adquisición de saberes no articulados. Bien es sabido que el hombre, para lograr su actividad comunicativa, enfocada a su vida laboral, social, intelectual hace uso frecuente de los lenguajes no verbales. Recursos básicos como: la risa, el llanto, los gritos, los suspiros, el mismo tono de la voz, la resonancia, la expresión facial, los roces, las caricias, los gestos, la cercanía, la lejanía de los interlocutores se hacen evidentes en los procesos comunicativos. Lo anterior relacionado con el lenguaje verbal, constituido por las lenguas naturales; también es conocido como lenguaje articulado y su estudio compete a la lingüística. De acuerdo con Serrano en Niño Rojas el lenguaje verbal tiene las siguientes propiedades específicas:
1. Se desarrolla como conocimiento y como práctica
2. Es sistémico y creativo
3. Se manifiesta primariamente como de naturaleza vocal
4. Sus significantes se realizan en la línea del tiempo
5. Se produce en cadenas articuladas
6. Cumple diversas funciones
7. Evoluciona con el tiempo
Uno de los puntos de partida para el estudio del lenguaje es la lengua como sistema. Dos son las actividades que ejerce el ser humano respecto con el fenómeno lingüístico. El primero tiene que ver con el conocimiento que tiene del sistema sígnico de la lengua. La tarea que tiene el docente se centra básicamente, en iniciar y profundizar en quehaceres relacionados con los niveles fonético-fonológico, sintáctico, morfológico y semántico. A guisa de ejemplo, en cuanto a la gramática se puede profundizar en el estudio de las unidades fónicas (relacionadas con la fonética y la fonología) y morfológicas (morfología flexiva y léxica, sincrónica y diacrónica) en las unidades sintácticas, relacionadas con las clases de palabras, los grupos sintácticos (nominales, adjetivales, verbales, adverbiales, pronominales, preposicionales, conjuntivos, interjectivos), las funciones: sintáctica (complementos directo, subjetivo, argumental, predicativo), semántica (anomalía,
ambigüedad, sinonimia, hiponimia, presuposición, paráfrasis, significados lexicales y auxiliares) e informativa (lo conocido y lo nuevo); además, las unidades sintácticas, relacionadas con la oración y su respectiva clasificación (interrogativa, exclamativa, imperativa, exhortativa, transitiva e intransitiva, subordinada, activa, pasiva). A lo anterior se añade la segunda actividad. Esta tiene que ver con la puesta en escena de la lengua
gracias a los usos concretos del habla; sin embargo, es pertinente aclarar que la labor del maestro se debe encauzar mediante el uso de situaciones reales, concretas, en una permanente interacción social, teniendo como eje fundamental el contexto, entendido “como todas aquellas circunstancias que acompañan al texto proporcionándole sentido” (Moya Pardo,Constanza).
Ahora bien, la lengua también se manifiesta, de acuerdo con Halliday en tres grandes campos para su estudio, a saber: (a) la lengua como arte. Aquí, la literatura cobra relevancia, dado que el lenguaje se re-configura y genera una implosión de significados relacionados con conceptos, imágenes y símbolos (b) la lengua como comportamiento. En este campo se empieza a visualizar el lenguaje mediante la interdisciplinariedad; cobra importancia los estudios de la lengua y la sociedad, la disciplina llamada sociolingüística y (c) la lengua como conocimiento que emerge del mundo de la vida en el cual se inscribe la actividad cognitiva es, en su origen y desarrollo inseparable de la acción humana que lo produce. Su estudio lo realiza la psicolingüística. Estos tres grandes ejes de trabajo de la lengua se ramifican y otras ciencias y disciplinas del lenguaje cobran relevancia como la filosofía, la lógica, la matemática, la biología, la arqueología, la antropología, entre muchas, sin olvidar que en estos campos hay varios rincones por escudriñar y que su exploración compete a la educación.
De lo anterior se concluye que, dada la capacidad del lenguaje, éste se convierte en elemento fundante para la comunicación, mediante dos manifestaciones: el lenguaje verbal, relacionado con las lenguas existentes, caracterizadas por ser articuladas y el no verbal en donde se ubican los demás sistemas simbólicos. Vale aclarar que estas dos expresiones se entremezclan con el objeto de generar semiosis y, de esta manera hacer más efectivo el proceso dialógico.
Entonces, el lenguaje se constituye en aquella puerta de entrada para la producción y comprensión de nuevos saberes gracias al desarrollo de actividades como el análisis, la síntesis, la elaboración de inferencias, deducciones, inducciones, comparaciones, analogías, elaboración de caricaturas, historietas, comics, entre otras.
El lenguaje permite evidenciar la actividad cognitiva en interacción con el contexto socio-cultural. En este orden de ideas, todos los seres humanos estamos dotados de facultades lingüísticas; por tanto, es tarea prioritaria de los docentes, para la formación en lenguaje, propender por el desarrollo pertinente y adecuado, acorde con los niveles de formación del ser humano. Para ello se propone las estrategias discursivas asociadas con el campo del saber argumentativo.
Estrategias discursivas
Las concepciones actuales de educación ponen, al estudiante, en el centro del proceso de aprendizaje; luego la tarea fundante del docente consiste en ayudar a aprender. El maestro puede dominar cualquier cantidad de técnicas, pero si el estudiante no pone el interés necesario para tal logro, entonces éstas tienden a tornarse irrelevantes en el proceso de formación. Las estrategias discursivas permiten, al alumno, involucrarse, en una variedad de actividades, tanto cognitivas y reflexivas, como de planificación con el objeto de construir sentido.
En términos generales, cada una de las ciencias del saber podría identificarse con una determinada estrategia. Valga decir que, en los estudios del discurso y del texto, se puede hablar de estrategias discursivas, de las competencias comunicativas estrategias comunicativas, en la pragmática estrategias pragmáticas; en general, estrategias narrativas, expositivas, argumentativas, sociolingüísticas, entre muchas. Sin embargo, para esta reflexión, estrategia discursiva se toma en sentido principalmente académico, de acuerdo con su origen etimológico Discurriere, discurrir, permitir que el conocimiento fluya sin obstáculos
ni limitaciones en donde se manifieste la necesidad de encontrar caminos concretos que permitan dar respuesta a las necesidades de los estudiantes.
Para lograr lo anterior, debe quedar claro que el uso de determinada estrategia requiere de cierto grado de conciencia; esto permite diferenciar el aprendizaje que se imparte de una forma automatizada y autoritaria. La intencionalidad es otro factor relevante dado que permite seleccionar cierta estrategia de acuerdo con las respectivas necesidades del estudiante y las metas o logros que quiera alcanzar el docente con determinado saber. La manera de comprobar el resultado de la estrategia hace alusión a la eficacia; el resultado obtenido
debe ser satisfactorio, acorde con el objetivo propuesto, reflejado en las competencias comunicativas, pues aquí es donde se encuentra un campo de acción supremamente amplio; por tanto, se puede analizar bajo dos grandes dimensiones. En primer lugar, el relacionado con el proceso comunicativo. En la enseñanza de la lengua materna se debe propender por evitar las diferentes interferencias que se pueden presentar, cuando se está hablando principalmente, como: las ambigüedades, las impropiedades idiomáticas, los barbarismos, los vulgarismos, las anfibologías, entre varios obstáculos, producidos debido a las deficiencias en los conocimientos de la lengua.
En segunda instancia, está la eficacia en el proceso comunicativo gracias al manejo de ciertos conocimientos lingüísticos como los niveles fono-grafémico, morfo-sintáctico y semántico, puestos en escena en situaciones concretas en contextos socioculturales reales. Toma vigor en este aspecto la competencia lingüística, enfocada con el saber escuchar, leer, escribir y hablar en determinada lengua “con las reglas que rigen la construcción y emisión de enunciados oracionales y la comprensión de los mismos”. Con base en lo dicho anteriormente, las estrategias discursivas son recursos lingüísticos y extralingüísticos utilizados, tanto por el estudiante, como por el maestro, de manera intencional, para incrementar la efectividad de la comunicación, articulando el lenguaje oral, escrito, gestual, cinésico, proxémico con elementos cognitivos y contextuales básicos para la comprensión y la interpretación.
BIBLIOGRAFÍA
http://goo.gl/GeKVMY
Imágenes tomadas de internet
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